Norberto Álvarez Télles
C.I: V-5.412.063
El desarrollo
moral fue una teoría desarrollada por Piaget y seguido por Kohlberg. Piaget se
basó en dos aspectos del razonamiento moral para formular sus teorías: el
respeto por las reglas y la idea de justicia de los niños. Con base en las
respuestas que los niños daban a sus preguntas, Piaget estableció varias etapas
de desarrollo moral, comenzando en niños entre 5 y 10 años. No obstante, también
se habla de una etapa pre moral que se limita a los primeros 5 años de edad cuando
aún no tiene mucha conciencia o consideración por las reglas. Esto hace que las
vean como cosas concretas imposibles de variar que se han de cumplir en su
sentido literal. Estas normas son, además, exteriores a los niños, impuestas
por los adultos, por lo tanto, la moral se caracteriza en esta fase de
desarrollo por la heteronomía. Luego de los 5 años los niños tienden a
considerar que las reglas son impuestas por figuras de autoridad poderosas,
como podrían ser sus padres, Dios o la policía. Piensan además que las normas
son sagradas e inalterables, abordan cualquier asunto moral desde una
perspectiva dicotómica de bien o mal, y creen en una justicia inminente, es
decir, que piensan que cualquier mal acto, tarde o temprano será castigado por
cualquier fuerza externa, De aquí surge la noción de la convencionalidad de las
normas o reglas de los juegos, surgen sentimientos morales como la honestidad, necesaria
para que los juegos funcionen, y con ellos la justicia.
Con estas
premisas se puede intuir que un niño tendrá la influencia y futura conducta según
el escenario donde se desenvuelva, una persona bien formada donde su estructura
cultural sea acorde a valores tendrá mayor posibilidad de ser moral que alguien
que no tenga tal oportunidad.
En
la antigua Grecia por ejemplo el Legislador Licurgo, a quien se le puede
considerar el Padre de Esparta, daba poca importancia al cultivo de la
inteligencia, educaba a los niños desde los seis años exclusivamente para la
guerra, con ejercicios gimnásticos de agilidad, fuerza y destreza, así como
privaciones, sufrimientos y frugalidad en la comida. El respeto a los ancianos
era una de las primeras virtudes.
Acostumbrados
los jóvenes espartanos a dormir sin comodidad, a correr, saltar y sufrir toda
clase de fatigas, llegaban a ser heroicos soldados, hombres siempre dispuestos
a sacrificarse por la Patria.
Eso
dibuja con casi exactitud, (guardando las distancias del caso con los modernos
estudios) lo poderosamente importante de la formación a temprana edad y de allí
lo que puede ser el futuro axiológico del individuo.
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