Norberto Álvarez Télles
C.I.V-5.412.063
Antes de hablar de la “ética religiosa”,
se debe aclarar lo que se quiere decir por ética por un lado y religión por
otro lado. En esta entrega no se trata de hacer vacíos o distinciones entre uno
y otro concepto, aunque se entiende que originalmente estos dos términos
surgieron de raíces diferentes y en tal sentido deben considerarse.
La moralidad muestra cómo erradicar las
malas cualidades que se poseen y cómo promover las buenas. Lógicamente los
diferentes sistemas morales pueden variar en su énfasis, según culturas
modismos y hasta costumbrismos.
Por ejemplo, en la moralidad Occidental
por lo general el mayor énfasis se ha hecho en el comportamiento y en las
prácticas humanas. Y es así como Paul Foulquie define a la ética como un código
de práctica, la práctica que lleva a los seres humanos a sus objetivos finales.
Por otro lado, vemos que algunos
sistemas morales éticos toman con mayor seriedad los aspectos humanos.
Para explicar qué tipo de investigación
ética se lleva a cabo en este comentario cuando se discute la ética religiosa, hay
que señalar que existen tres tipos de investigación ética: la descriptiva, la
normativa y la meta-ética.
Las religiones también deben someterse a
la manera de hacer bien las cosas, cualquier que sea la fe que se profese, la
religión y las creencias tienen solo una pequeña membrana que las separa, la fe
se puede entonces entrelazar con la religión en el sentido que la fe es la
confianza o el temor a aquello que se desconoce en su contexto o que se le
teme.
No sería ético criticar una religión a
ultranza solo por no profesar esa fe o estar en contra de ciertos postulados,
si tomamos como ejemplo la religión católica y donde fue que Jesús de Nazaret
hizo su obra de partir en dos la historia, desde Martin Lutero hasta nuestros
días son muchas las posturas que en controversia se han tomado el escenario de
la historia para dirimir sus tesis.
El carácter célibe de los sacerdotes
católicos contrasta con otras religiones sin trastocar lo medular que es la
actuación ética de sus representantes, ese celibato lo han querido transformar
en algo pecaminoso y anti ético en su práctica, sin embargo, es criterio de
quien suscribe que e la progresividad de la sociedad este punto debe tratarse
sin tapujos o versiones casi que de aberración.
Si se considera que los representantes
de las religiones son seres humanos, estos tienen que verse en su exacta
dimensión, la ética y la religión deben ir de la mano en lo que corresponda a
la sana actuación y la mejor forma de hacer las cosas. Tal cual lo diría la
vieja conseja…”No hagas el bien que con no dañar a los demás es suficiente”
Esta última sentencia dibuja la ética y
la manera equilibrada de llevar la fe en un contexto social adecuado, en suma,
ética y la actuación religiosa son caras de una misma moneda con que se pagan
las buenas acciones para con los congéneres.
Comentarios
Publicar un comentario