AXIOLOGÍA EDUCATIVA Y HUMANISTA DE RÓMULO GALLEGOS
Guillermo Del Valle Arteaga Ruiz
República de Venezuela.
Universidad Bicentenaria de
Aragua.
Doctorado en Ciencias de la
Educación.
Axiología.
“El
mal es temporal, la verdad y la justicia imperan siempre”
Rómulo
Gallegos
De este ilustre venezolano podemos destacar excepcionales talentos, fue
novelista, cuentista, dramaturgo, ensayista, profesor y de igual forma su destacado
servicio a la nación como Ministro de Instrucción Pública y desde luego, su
breve paso por la Presidencia de de Venezuela. Su amplia carrera educativa también
trascendió hacia el ámbito de los derechos humanos, en efecto, el 29 de junio
de 1960, ante el Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos
eligió a Rómulo Gallegos como miembro de la Comisión Interamericana de Derechos
Humanos. Era un ex presidente de la República que apenas regresaba a su país después
de una década en el exilio, reconocido mundialmente como uno de los grandes novelistas
de la lengua castellana y, sobre todo, un hombre de principios éticos y morales
universalmente reconocidos.
El 13 de octubre de 1960, ante la OEA tomó la palabra Rómulo Gallegos
allí pronunció un discurso que marcó un hito en el devenir de las luchas por
los derechos humanos, sus palabras definieron el futuro de la corte
Interamericana de los Derechos Humanos. El planteamiento fundamental del
novelista puede sintetizarse con los siguientes extractos de su discurso:
“La
soberanía nacional es materia de obvia y primordial importancia, pero no lo es
menos la persona humana en sí, objetivo final muchas veces olvidado de la
acción del Estado y de todas las empresas de engrandecimiento colectivo. Abrigo
la esperanza de que la institución que integramos progresará en este y otros
aspectos hasta coincidir con lo que los pueblos nuestros reclaman y necesitan. De
nosotros, de nuestro tesón y de nuestro valor moral, dependerá en mucho el
porvenir de esta conquista, aún incipiente, que han puesto en nuestras manos
los gobiernos del hemisferio. Necesarios es que se abran las puertas para que
la gente, los ciudadanos comunes puedan denunciar los atropellos de que hayan
sido víctimas.”
Un discurso, sin lugar a dudas, pronunciado por un literato, una mente ilustrada,
pero con la sabiduría que solo confiere la experiencia para comprender el
desafío que supondrían sus funciones. Precisaba acertadamente Simón Alberto Consalvi,
en su artículo “Rómulo Gallegos, la soberanía y los derechos humanos”, que la
idea central detrás de la alocución de don Rómulo se resume en las siguientes
líneas: “La soberanía nacional es materia de obvia y primordial importancia,
pero no lo es menos la persona humana en sí, objetivo final muchas veces
olvidado de la acción del Estado y de todas las empresas de engrandecimiento
colectivo”.
En sus palabras finales Don Rómulo Gallegos señaló:
“Hay
sed de justicia en varias partes del continente americano. La padecen pueblos
conscientes, poseedores del inviolable derecho de procurarse bienestar material
y espiritual que sean respetados, y nuestra Comisión, obediente al propósito de
proteger y defender los derechos constitutivos de la dignidad humana, no puede
estar destinada al fracaso, como ocurrencia de soñadores, pues, por lo
contrario, tiene su razón de ser en las mejores aspiraciones del espíritu
americano”.
Así las cosas, podemos concluir que los conceptos de soberanía y
derechos humanos han permanecido convenientemente reñidos en la medida de los
intereses de los gobiernos de la región, indistintamente de la ideología que
profesen, esta situación fue y continúa siendo un problema esencial para la efectiva
protección y defensa de los derechos fundamentales.
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